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Comunicados

PALABRAS EN LA INAUGURACIÓN DE LOS FOROS REGIONALES 2013 EL DEBATE DEMOCRÁTICO Y LA PARTICIPACIÓN POLÍTICA “LOS VALORES DEMOCRÁTICOS EN OTROS SISTEMAS NORMATIVOS” Mtro. Alberto Alonso Criollo Consejero Presidente del IEEPCO.

‹ 23 / 03 / 2013 ›

Agradezco a las distintas instituciones organizadoras, la invitación a la inauguración de los foros regionales 2013, El debate democrático y la participación política, los valores democráticos en otros sistemas normativos. Me es grato saludar al Dr. Leonardo Valdés Zurita presidente del Consejo General del Instituto Federal Electoral, al Mtro. Roberto Heycher Cardiel Soto, Vocal Ejecutivo del Instituto Federal Electoral en Oaxaca, Dr. Salvador Sigüenza Orozco, Profesor-investigador del CIESAS. A estudiantes de diversas instituciones educativas y al público en general. Sin duda los tiempos que nos toca vivir exigen una mayor participación de la ciudadanía en temas de interés público.

En  el análisis,  la reflexión de la problemática actual en el tema del funcionamiento de la sociedad con impacto en las competencias políticas en los sistemas, se debe de tomar en cuenta  el tema de los valores. Desde esta perspectiva, los valores se constituyen en orientadores de la acción humana.

Para la Ciencia Política contemporánea es crucial distinguir entre diseños institucionales y normativos con respecto a las frecuentemente diferentes “prácticas sociales y políticas”. Tenemos en el caso de México o de Oaxaca, Instituciones avanzadas que no se corresponden con las prácticas políticas  prevalecientes en la sociedad.

En este caso la suposición refiere un gran esfuerzo social invertido en la generación de buenas instituciones y buenas leyes  que no encuentran correspondencia con un esfuerzo similar en la promoción de valores y motivaciones que sustenten prácticas políticas de tipo democrático en los ciudadanos.

Intentar  averiguar sobre la génesis de esta disociación es una tarea compleja. Sin embargo la línea más sugerente de explicación de este fenómeno está en la inexistencia de un modelo ideológico  hegemónico en la construcción de la nación mexicana.

Aspirar a la objetivación de la nación mexicana necesariamente cruza por la necesidad de cimentar un proyecto realmente poderoso en la generación de valores democráticos.  Para el caso de un país como el nuestro necesariamente debe ser un proyecto de Estado.  No hay potencia o capacidad en otro ámbito de la vida social que pueda reemplazar al Estado en el impulso a un proyecto de esta naturaleza.

Pensar en un proyecto desde esta dimensión reside en constituirse en fuente de conciencia social y prácticas comunitarias alternativas a las problemáticas políticas-ciudadanas imperantes en nuestra sociedad. En otras palabras, ir modificando las prácticas políticas para que cada vez más queden enmarcadas en principios de legalidad, certeza y resolución pacífica de conflictos.

En realidad un proyecto de esta naturaleza es el de construcción de ciudadanía o poder social, es decir, un programa estratégico que lleve a las comunidades a comprender la importancia de su participación en la reflexión  y propuestas de solución sobre los grandes problemas que le atañen.

Debe ser una propuesta de alto nivel motivacional que impacte realmente  la vida diaria de la ciudadanía. Es un proyecto que debe encender la energía social en la lógica de construir una normalidad democrática en el modelo de la Cultura cívica, de la solidaridad colectiva en armonía con los  derechos ciudadanos. 

El reto no es menor, implica la generación de una política pública de intervención social alimentada por estrategias concurrentes para el desarrollo de capacidades ciudadanas que impliquen el fortalecimiento de valores, normas, tradiciones, diálogo y la capacidad de aprender a vivir juntos.

Por ello es preciso tener en cuenta los elementos necesario para impulsar la democracia real en la entidad. Implica llevar a cabo políticas de largo alcance que permitan que los esfuerzos de mujeres y hombres tengan resultados concretos en beneficio de la colectividad, es decir, impulsar los esfuerzos orientados a la reconciliación y democratización de la sociedad.

Un proyecto de esta naturaleza tendrá su impacto favorable en los sistemas electorales tanto de Partidos Políticos como de Sistemas Normativos Internos.

Ya que sin duda alguna, los dos sistemas electorales son concebidos como conjuntos institucionales y normativos que tienen la finalidad común de hacer prevalecer la voluntad ciudadana, cada uno con sus propias reglas, lógicas, procedimientos y sistema axiológico.

En cuanto a los sistemas normativos internos deben entenderse desde la base comunitaria de derechos colectivos, un mayor control y autogobierno de las tierras, territorios y recursos. Incluye sistemas sociales, culturales, políticos y espirituales.

La formación de valores en los pueblos y comunidades indígenas advierten la necesidad de vivir en una sociedad accionada por el mercado y sus sistemas tradicionales. Un proyecto como el que se viene aludiendo debe tener en cuenta la diversidad y la pluralidad así como la coexistencia de gobierno indígena y los sistemas económicos, sociales, educacionales, culturales, espirituales e intelectuales y los recursos naturales con sistemas adoptados por el Estado. Todo ello es parte del derecho de libre determinación de los pueblos indígenas.

La pretensión reside en afirmar que un esfuerzo colectivo y a gran escala basado en el desarrollo de capacidades puede constituirse en un instrumento eficaz para la paz y crear las bases de la actuación política y ciudadana orientado al desarrollo y fortalecimiento cívico en condiciones de igualdad para todas y todos.

Sólo me resta augurar éxito en el desarrollo de los foros regionales, que los resultados del debate enriquezcan la discusión sobre uno de los temas centrales de nuestra sociedad moderna como lo es la democracia, seguramente el empeño, la formación académica de los participantes y la responsabilidad ética con la que asumen dicho evento será fundamental para el éxito deseado. Enhorabuena  y gracias por su atención.